Al fin sucede:
respirar hondo
y dejar seguir,
ver la pendiente
y agarrar la curva
con precaución,
volver a casa
con otro ímpetu.
pateando piedritas y
canturreando una improbable canción:
es posible que me traigas un perfume del pasado
pero nunca mas el néctar de la flor.
2012
miércoles, 3 de septiembre de 2014
jueves, 5 de junio de 2014
"Ninguna Nuez" de Mariana Kruk
Por Santiago Jorge
Todos los años algún hecho
imprevisible y extraordinario viene a perturbar mi reconfortable pesimismo,
siempre el destino me planta una prueba que asevera con convicción y derrumba
mi hipótesis acerca de que el mundo es un lugar inmundo y tacaño. Esta vez la esperanza se apareció con forma de libro,
un cartero tocó mi puerta y recibí “Ninguna nuez” de mi amiga Mariana Kruk.
El efecto fue inmediato. No importa la
situación social, económica o sentimental, la vida es mas hermosa si nos
adentramos con pasión en los versos que Mariana regala a rolete. Aunque vale
una advertencia: tanta belleza en la poesía de Kruk podría hacernos experimentar
un vacío inmenso, el viento de caída sin paracaídas, algo parecido al síndrome
de abstinencia. Es que contrariamente a lo que al común de los mortales nos
sucede con los desencuentros y desengaños amorosos, en “Ninguna nuez” la poeta
se encarga de hacer un arte sensible y profundo, muy lejos de los tópicos
patéticos en los que la mayoría caemos.
En estos tiempos canallas en que los
opinólogos y analistas de turno esbozan teorías acerca de la puja de poderes
también existentes en las relaciones amorosas por el hecho de serlo, y, en
donde, los hombros amigos suelen predicar que gana dicha puja “quien olvida
primero”; Mariana viene a reivindicar esos momentos oscuros de soledad, a
resaltar la belleza de los latidos de domingos en pantuflas y sin planes, de
noches a la deriva buscando el trébol de la suerte, de estar pálido y carcomido
buscando una explicación o culpable y solamente ver un espejo. Es simple, donde
todos vemos dolor Mariana hace poesía
Así de raras son las cuestiones que
suceden en este extraño lugar llamado mundo; por suerte nos quedan los
artistas, para devolvernos la sonrisa aunque el contexto no lo amerite. No me
arrogaría la facultad de darle un consejo al lector que posiblemente no
conozca, pero si lo requiere, aquí va por adelantado: si no sabes qué hacer con
tu vida corre a una librería y comprate la trilogía poética de Mariana Kruk;
“Hasta la última uva” (Otro Contar 2010); “Migas” (Otro Contar 2012) y “Ninguna
nuez” (Textos Intrusos 2013).
martes, 1 de abril de 2014
Del cajón del olvido, una metralleta al corazón.*
No me preguntes
¿qué es el amor?
¿quién te creiste que sos
para tamaña aventura?
¿quién te creiste que soy
para bancarme ese vendaval ?
nadie tiene semejantes facultades;
es mas,
truchemos una orden judicial
y que la Real Academia
la borre de los diccionarios
por incompetencia material;
y te digo mas:
la palabra amor
no tendría que admitir traducciones,
debería ser universal de verdad,
como una onomatopeya,
como la tos o un suspiro,
como Jonh Lennon o el Big Bang.
Que tampoco haya reglas gramaticales
ni formas de conjugarla al usarla,
que únicamente valga
la asociación libre:
una plaza sin rejas,
un paseo en bote,
una cena con velas
o que te preparen el desayuno.
Qué se yo que mas decir,
es que si me apuran en seco
y me dicen amor
yo solo pienso en vos
*Poema sin tiempo ni lugar, salido a la luz de un cajón burocrático de Tribunales, que nadie recordaba haberlo escrito.
sábado, 22 de febrero de 2014
Al filo de tu mirada
Chocando contra una pared
entendí que el porvenir
no depende solamente de mí.
No me quedó mas opción
que atar mi corazón
a la suerte del destino
incierto de sus emociones,
incierto de sus emociones,
esperando que algo le suceda
a esa permanente incapacidad
de ser feliz.
Pobre bichito sin descanso,
para él no existen los feriados.
En el borde de ese precipicio
tiene que bombear las 24 horas
de los 365 días del año.
sábado, 7 de diciembre de 2013
Nuestros Motivos
Querámonos,
porque en el videoclub
donde buceábamos rarezas,
pusieron un Starbacks.
Querámonos,
porque en nuestro cine
donde nos aislábamos del mundo,
pusieron una Iglesia Universal.
Querámonos,
porque con las pelis
que pasan ahora,
no me quedan dudas de que esta sola.
Querámonos,
porque San Telmo sin vos
es un campo electromagnético
de recuerdos sin sentido
de recuerdos sin sentido
Querámonos,
porque juntos y fumados
podremos salir de noche
a sacarle fotos a la
Ciudad.
Querámonos,
porque quiero una sola vez más,
dejarte un regalo en el camerino y
volverte a ver actuar.
Querámonos,
porque somos los últimos
marginales a salvo
de ésta generación Samsung.
Querámonos,
porque esta tan loco todo
que demuelen cafetines notables
para poner estacionamientos.
Querámonos,
porque con todo lo que te dije
vamos a ser siempre unos incomprendidos
si no nos queremos
Querámonos,
porque inútilmente,
vaya a saber porqué,
postergamos la felicidad.
Querámonos
porque juntos
podemos volver a ser
los mas lindos de la Ciudad.
domingo, 1 de diciembre de 2013
Zonis
Caminábamos por una Madrid minada por la nostalgia y el
desencuentro, nosotros éramos todas las esquinas pero sabíamos que se nos había
acabado la suerte: vos Barajas y yo Lisboa. Ese puente aéreo iba a separar lo
que de antemano supimos estaba dislocado. Y la distancia nunca más dejó arrimar
los átomos. Si supieras que tengo guardado debajo de la alfombra de mi corazón ese
jodido día en que yo portaba una fiebre insufrible y vos me cuidabas y mimabas.
Me llevaste a tu hotel de la Gran Vía y me trataste con una dulzura tal que no
vale la pena recordar.
Y las horas pasaron y llegó el final. Nos despedimos en una
estación de metro, rodeados de gente indiferente que iba y venía a toda prisa. Vos
llorando como una niña porque sabias que éramos un imposible; y yo como un
tonto intentando consolar lo que era irremediable: la hoguera de la vida estaba
prendida y por ahí se fue nuestro espejismo de treinta noches salamantinas, de
aniversario en El Pecado, de escapada a Sevilla y de escondernos infantilmente
de ese ojo ajeno que tenías miedo te juzgara por darme la mano en ese invierno
español.
Dicen que cada uno elige sus problemas y a mí todavía me
duele haberme sumergido en un vaso tan chiquito de agua. No haberme dado cuenta
que te jugabas la camiseta por lo que nos estaba pasando, de que ya te habías
arriesgado la piel y estabas dispuesta a más. Pero no lo vi y cobardemente
me perdí en otra quimera para que no me doliera. Las fichas que tardan en caer
parecen ser las más pesadas, ese es mi escarmiento de hoy. Tan lejos cuando
pudimos estar tan cerca.
domingo, 17 de noviembre de 2013
Laberinto de Pasiones
Yo estaba
como lo era usual, en aquel y en todos los tiempos, perdido frente al ordenador. Ella, en silencio y tan linda como siempre, envuelta en
sábanas y leyendo una novela que ahora no alcanzo a recordar. Me miraba y me
miraba, yo esquivaba tamaña sugestión.
Cada tanto caminaba por alrededor de los cuarenta metros cuadrados,
siempre descalza y con una camisa mía en donde hubieran entrado tres cuerpitos
suyos. Yo seguía absorbido por la fantasías que escribía, me habían sido
indiferentes esos paseos suyos en donde, mucho tiempo después, me caería la
ficha de que ella ya estaba pensando en Munich, aeropuertos y conferencias de
chicos tan nerds como ella misma. Cual iba a ser mi rol? Ninguno, no me lo merecía,
si habían pasado tres semanas seguidas con ella torturándome el oído para que
la acompañe a sus eventos sociales y yo, al igual que ahora escribiendo esto,
solo pensaba en terminar el siguiente párrafo.
Y todo salió como era planeado, me dio un
buen beso en la boca y salió por la única puerta que me comunicaba con el
exterior. Ese fue el final. Ya nunca más me atendió los llamados ni mensajes. Su
futuro era prometedor, los dos lo sabíamos; el mío tan solo un precipicio al
que me entregaría sin luchar. Y así fuimos en verdadera libertad por separado;
otra vez había echado todo a perder por causas totalmente innobles e
inoficiosas.
Pero hoy estaba leyendo la revista
dominical del monopolio y me di con ella entre sus páginas: todo una exitosa emprendedora
que triunfa en el extranjero como programadora; y yo sigo acá, enredado con la
misma papeleta que dos años atrás. Y también resulta que hoy es su cumpleaños y por fin nos llamamos y no nos
peleamos. Todo una epopeya.
jueves, 7 de noviembre de 2013
De diluvios y otras yerbas...
¿Hace cuanto que no nos vemos? Qué importa, voy a tu encuentro. Te llevó mi nueva novela patéticamente escupida en dos semanas como excusa. Siempre nos reímos de las excusas, nunca las tuvimos, ni por una vez. Entonces me bajo en Piedras y encaro para Defensa cuando el diluvio se apodera de los cielos. La excusa corre peligro de extinguirse y así es que me resguardo en un bar. Me pido un cortado y la releo atentamente, a la excusa por supuesto.
¿De qué manera te me iras a reír en la cara? ¿En que rincón de los recuerdos guardarás todo lo que fuimos alguna vez? Esos domingos por la noche al frente del café Tortoni compartiendo la mesa con Los Poetas, creyendo que alguna vez alguien se acordará de que nosotros resucitamos la desteñida Avenida de Mayo; o de como odiábamos los lunes y martes de oficinistas, de como nos refugiábamos en el cine horario tres de la tarde; ni qué hablar si de casualidad de acordás de la primera vez que te vi actuar y supe que ibas a ser mía; de la cantidad de viernes que me aparecía por tu teatro tres horas antes de la función para dejarte algún regalito en tu improvisado camarín; de esperarte afuera a que terminen los aplausos para ir a caminar por Boedo y sentirnos libres de cargo y culpa; de las interminables noches en mi tallercito y los acotados dias de amaneceres a las cuatro de la tarde..............¿Qué será no?
¿Me preguntás si siento nostalgia? No, esa es la respuesta. Un no rotundo. Fue un cambio. Otra vida y otras emociones. No me rayé ni nada, cambie todo por amor, cambie de piel, cambie de música y hasta no sabes las películas que tuve que ir a ver por amor. ¿Ya te estás riendo? Para che; todo fue con alegría, cuando hay amor no importa nada mas. Pero el amor se fue como se terminan todas las cosas a las que nos aferramos en esta vida. Y ahora llueve y no puedo salir de este mugroso bar con olor a panchos hervidos. Y ya no se si tocarte la puerta. ¿Qué carajo te voy a decir? Si la verdad es que tengo la cabeza a dos mil kilometros de vos.
Entonces ¿que será? Nada será, saber que como siempre, a pesar de desamores y de viejas nostalgias, el futuro siempre es mejor. Nos está esperando como siempre pasó, con emociones para los dos. Es nuestro, es tuyo, es mio.
¿De qué manera te me iras a reír en la cara? ¿En que rincón de los recuerdos guardarás todo lo que fuimos alguna vez? Esos domingos por la noche al frente del café Tortoni compartiendo la mesa con Los Poetas, creyendo que alguna vez alguien se acordará de que nosotros resucitamos la desteñida Avenida de Mayo; o de como odiábamos los lunes y martes de oficinistas, de como nos refugiábamos en el cine horario tres de la tarde; ni qué hablar si de casualidad de acordás de la primera vez que te vi actuar y supe que ibas a ser mía; de la cantidad de viernes que me aparecía por tu teatro tres horas antes de la función para dejarte algún regalito en tu improvisado camarín; de esperarte afuera a que terminen los aplausos para ir a caminar por Boedo y sentirnos libres de cargo y culpa; de las interminables noches en mi tallercito y los acotados dias de amaneceres a las cuatro de la tarde..............¿Qué será no?
¿Me preguntás si siento nostalgia? No, esa es la respuesta. Un no rotundo. Fue un cambio. Otra vida y otras emociones. No me rayé ni nada, cambie todo por amor, cambie de piel, cambie de música y hasta no sabes las películas que tuve que ir a ver por amor. ¿Ya te estás riendo? Para che; todo fue con alegría, cuando hay amor no importa nada mas. Pero el amor se fue como se terminan todas las cosas a las que nos aferramos en esta vida. Y ahora llueve y no puedo salir de este mugroso bar con olor a panchos hervidos. Y ya no se si tocarte la puerta. ¿Qué carajo te voy a decir? Si la verdad es que tengo la cabeza a dos mil kilometros de vos.
Entonces ¿que será? Nada será, saber que como siempre, a pesar de desamores y de viejas nostalgias, el futuro siempre es mejor. Nos está esperando como siempre pasó, con emociones para los dos. Es nuestro, es tuyo, es mio.
domingo, 27 de octubre de 2013
Ahora me toca huir a mi.
Para algunos es muy poco, aunque a mí se me hicieron
exageradamente largos esos cuatro días en que estuve al borde del precipicio
interior; un jodido y tortuoso tormento que no me dejaba ni dormir.
Pero salí. Adrede
saqué la cabeza del agua justo a tiempo. Me acordé y aferré a ese viejo
principio hedonista de ser feliz aun en la peor de las tristezas. Necesite ayuda,
eso si, mucha música y un poco de farmacia para volver a componer canciones y
escribir sobre cualquier papel que tuviera a mano. De a poco intentar subir
bien alto y llegar a ese lugar donde nada nos puede hacer mal.
Así andaba, un poco distraído, pensando en gris o en volver
a ser un viajero que se sube al tren de la vida y huye para adelante. Pero la
bomba atómica explotó: vos de frente en la peatonal; el cóctel era realmente
nuclear: flequillo, chaquetilla y manitos pintadas de naranja. ¿Quién se banca
semejante poema?
Ya te lo dije hace
mucho, la única dictadura que nunca acaba es la de la belleza, tu belleza.
Imposible para mí.
Entonces me olvido de lo anterior (una mentira o un oasis,
da igual) y sólo quiero volver a abrazarte, acariciarte; aunque sea una sola
vez mas.
martes, 22 de octubre de 2013
La otra Universidad
Nunca es tarde cuando la lucha es buena decía Litto Nebbia.
Hoy aprendí la gran lección del año, lo que se conoce como la otra universidad: nunca jamás voy a volver a emitir juicio ni reírme de esos pobres tipos
descorazonados que salen desesperados a hacer lo que sea necesario, inclusive
perder su dignidad, con tal de salvar a su amor, de hacerle caso a su lastimado
corazón. Qué héroes que no le temen al ridículo, que se pasan por zonas poco higiénicas
a la corrección política y a las moralinas que siempre están queriéndonos hacer
y decir lo que ellas quieren.
Los mercenarios de la especulación enseñan que hay que
tomarse la sopa fría en esos momentos, que esa es la única forma de ganar la
batalla (si es que existiese una batalla). Tienen razón. La desesperación y los
impulsos son un laberinto que combinan el desgaste y la desolación para acabar
en la destrucción. Pero que me importa. Esos infames se juegan la piel en cada
movimiento, nunca ganan pero nunca se traicionan.
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