2012


domingo, 2 de octubre de 2011

Nido

¿Habrá sido eso la felicidad? Vos acurrucada en tu autodenominado “rincón” de la cama mientras yo leía o escribía algo; y cada tanto la eternidad del momento representada en un abrazo, beso o caricia.

Eras la dueña de la ciudad, todo se relacionaba y era tuyo: si había una banda de jazz, podríamos ir; si veía un lindo restaurant, te invitaba; si hasta los horarios del cine eran ojeados para ver si coincidían con tu agenda de clases.

Viajar era imaginar el reencuentro, caminar otro país era pensar en la macanita o en el regalón que justificara la vuelta a casa. Y tus visitas ¡como olvidarlas! Nunca mejor aplicado el “si venias a las 4 desde las 3 estaba contento”

Todo brillaba, verdaderos días de sol; solo nos dimos felicidad y satisfacciones, nunca amarguras.

Ahora que lo pienso, la felicidad es una verdadera puta porque si ella se alcanza o logra quiere decir que antes no se tenía o que en el futuro se irá…

Aprendí a estar bien aquí solo y desvelado escribiendo esto, como cuando me dabas la mano y nos perdíamos en la ciudad o como aquella noche que quisiste salir a correr bajo la lluvia y después puchereaste porque se te agrandaron y arruinaron tus chatitas verdes, chancletudita mía.

viernes, 16 de septiembre de 2011

¿Para Qué? ¿Porque?

Me pidió que le escribiera algo, como si fuera tan fácil; yo le insistí tanto con que me dejara entrar a su taller y verla pintar que esto parece ser una devolución de gentilezas…

Puso un disco de Pescado Rabioso que tiene más años que los dos juntos y se apareció con su mameluco violeta violentamente salpicado por viejas mezcolanzas.

Me senté, acomodé y observé: paletas y pinceles, su tela y atril, su pequeña escalerita y un ambiente parco, mezcla de humo, pintura y fantasía.

Se divertía comparando el rojo carmesí con mi cabellera, de las risas pasaba a las amenazas con aguarrás ante mis avalanchas sobre su humanidad y juraba no dejarme entrar nunca mas ni pintar para mi.

Me calmé y la deje trabajar, sus movimientos y energía eran tan cálidos…nos complementábamos tan bien que un día tendríamos que separarnos, sin peleas ni ceniceros, algo así como aquel tango que elige perder un amor nada mas que para salvarlo. Justo Spinetta cantaba “vos no me dejaste nena, tampoco yo a vos al tiempo que su mirada era cómplice de todo.

Cuando lo comprendí, sólo pedí que no cambie, que mantenga su frescura y brillo al hablar y gesticular; yo sobreviviría, siempre fue así.

Empecé a entender lo que plasmaba en la tela y el Flaco se despachó “justo que pensaba en vos…caí muerto” e hizo el punteo más conmovedor del rock nacional. Parecería que Antonine Artaud nos lo hubiera dedicado…

Dos días después sabíamos el desenlace y aunque no nos importaron jamás las formalidades, nos vimos para decirnos no va mas.

Lo más hermoso fue que nunca tuvimos que prender la televisión, no hubo ningún vacio que llenar, siempre fuimos los dos y a devorarse el mundo…

FIN. Muy

domingo, 11 de septiembre de 2011

Ellos

Cuando se sentía peleado con el mundo, a los tropezones con sus amistades; la buscaba en ese refugio: una mueca, un saludo o alguna incoherencia nueva, no importaba si fuera virtual, él lo percibía, la calma después de todo.

Mientras esperaba/planeaba el abordaje o naufragio, se divertía pensando en éste absurdo: se vieron dos veces en 8395 días o 23 años para redondear, como sea, todo conducía a ella: ese libro, el disco que sonara o cualquier acorde de guitarra.

No sabia si la quería, si eran solo ganas, si proyectarían, si se encontrarían, si se besarían, ¡ni siquiera sabia si habría tema de que conversar! Todo estaba en su cabeza, una simple construcción mental o una maquinada mas como le dicen los del barrio.

Las dos veces fueron geniales, arrancaban con algún tópico ilógico: hacerse los que conversan cuando solo piensan en las miradas, los perfumes, los swings y como lo no convencional los atrae ¿mutuamente?

No se preguntaron nombre ni edad ni profesión de los padres, ellos esperan bromas y caricias, nunca fortuna.

Para muchos será difícil de entender o hilvanar, pero ¿Por qué la policía de la moral tiene que cuestionar y comprender todo? El solo quiere tomarle la mano y ella solo espera que le prepare una limonada a la siesta.

Mientras todos buscan posesión, celos y derivados; ellos piensan brindarse libertad, comprensión, canciones y caramelos.


R. Oliveira, Septiembre de algún año.

jueves, 25 de agosto de 2011

Bajo Siete Llaves

¿Tendremos nuestro día? Yo que tanto me reí, caí en esos zapatos: cerrando los ojos para mirarte, es la única manera. Verte venir y que me encierres con libertad.

No sabes que te estoy buscando y ni se si me estarás pensando, 700 km de laberinto no es poca cosa; son dos vidas, dos historias, dos pasados y dos futuros. Cero coincidencias, ¿de eso se trata, no? Estar de acuerdo es la peor de las ilusiones, ¿o preferís el mar sin olas?

¡Pero que viaje! No nos conocemos y te estoy buscando; nos hablamos eso si, poco e incoherente pero dialéctica al fin; deja de usar palabras confusas, si su pelo sobre esa frente fue tan verdadero y real que no necesita gacetillas ni diario del lunes. Peor aun. Nadie entendería ese diario, ¡si no sucedió! Nada que contar ni explicar.

¿¿¿Cómo salgo de donde nunca quise entrar y NO quiero salir???

Así fue; los placeres efímeros del hemisferio izquierdo perdieron sentido, no estaban tan equivocados, hay días que preferimos un solo libro antes que las obras completas.

lunes, 20 de junio de 2011

Modelo Para Armar Armando

Hacíamos el amor como dos músicos que se juntan a zapar, mientras caminaba desnuda presumí que no más, por las pausas en su garganta avizoro el escarmiento.

Se que dirá y que le diré. Como se repiten los juegos, calzamos en moldes usados, tomamos cada papel como propio; no creo que haya culpables, no somos adultos y se paga caro. Es raro como se puede perder la inocencia así de golpe, esto es otra vida.

¿Se vuelve a Montevideo? ¿Deja el neuro? ¡Que lo tiró! Si hasta me echaron como perro del club ¿inquisidor yo?

¿Después? Iré sintiendo menos y recordando mas. Y así volveré a sentar el falso orden que disimula el caos, fingir una vida profunda de la que solo toco las escarchas con la punta del pie.

¿Libre vos?¡ Pero si estas en el fondo del embudo! Un orden caduco, un amor que prescinde de su objeto.


sábado, 19 de marzo de 2011

Sueñar no cuesta nada

Por FeelGoods

En el altiplano boliviano había un niño, sus milenarios ancestros soportaban largos y duros trabajos mascando coca.
Este niño de grande fue cocalero y con ilusiones; quería ser presidente para legalizar la producción (no la venta interna) de cocaína para exportar y así salvar a su país; soñaba con rutas, escuelas y hospitales (como cualquier país menos el suyo)

Resulta que un día fue presidente, hizo números y todo cerraba: 500 toneladas mensuales, dejaban de rédito 2.000.000.000 de dólares, en 9 meses se cubría todo el anterior P.B.I anterior, y tan solo en un año pagaría toda la deuda externa. Había un problema: la comunidad internacional, la que aprueba guerras e invasiones, la que presta dinero y lo cobra 3 veces, ella misma se negaría ante tamaña indulgencia, solo a un coya se le podría imaginar salir del subdesarrollo gracias a la cocaína.

¿Soluciones? Apoyo popular y Soberanía: con la venia del 98% de la población (votaron en contra los ex-narcotraficantes a quienes se les termino el negocio) se decidió ser el fabricante de cocaína del mundo, aun cuando sea sometido al bloqueo internacional y otras mañas para desprestigiar.

¿Qué pasó? Agentes oficiales transportaban ilegalmente por Perú, Argentina y Brasil lo producido. En 2 años se pagó la deuda y se empezó a transformar a un país desvastado. Los dueños del mundo no podían creer que un indio sin formación se les burle en la cara, así que decidieron formar un escudo humano con marines a través de los diez mil ochocientos kilómetros de frontera.

¿Y ahora? Al arriesgado presidente, no le quedó mas alternativa que incentivar a los consumidores a ingresar al país a los solos efectos de consumir, así que creo líneas aéreas, hoteles 5 estrellas, casinos, restaurantes, discotecas y por supuesto expendios de cocaína que solo comercializaban con quien acusaba un pasaporte extranjero.

Al comienzo la idea fue desastrosa, nadie viajaba, los hoteles vacíos y el caos reino en esta población que se había jugado por su Presidente y su idea, pero un buen día, la cocaína escaseaba en el mundo; y a los adictos (en su mayoría los ricos del planeta) no les quedó otra opción que trasladarse a Bolivia para así disfrutar del paraíso cocainómano, éste lugar se convirtió en el destino turístico mas caro, mas visitado y mas recurrente del mundo.

Actualmente en Bolivia no hay desocupación, el 50% trabaja en la producción de cocaína y el otro 50% se dedica a recibir turistas en hoteles, bares, casinos y demás.

Igual en Naciones Unidas se analiza una invasión extranjera porque esto no puede ser, la culpa de que los gringos consuman es de estos negros que la producen, no de una sociedad enferma que lleva a buscar refugio en los tóxicos.

ME DESPERTE

No fue un sueño, te mentí amigo mió, lo imagine todo. ¿Por qué E.E.U.U fabrica armas e inventa guerras para mantener su industria militar? ¿No seria el mundo mucho más feliz sin armas ni drogas? Detesto el narcotráfico, este se asocia con asesinatos y muerte, pero las muertes son con balas que se fabrican en los países que viven de ello. ¿Por qué USA mandó soldados a Colombia para combatir los carteles de drogas si ningún colombiano se metió en USA para frenar la carrera armamentística?

domingo, 13 de febrero de 2011

Say No More

Mi vieja me dijo que no vaya por los quilombos del año pasado, fui.
Me dijeron que no lleve plata, llevé todo por desconfianza del camping.
El recital tenia que empezar a las 18, comenzó a la una de la madrugada.
A las 01:12 minutos me robaron toda la plata, el abono para todas las fechas y el ticket del camping.
A las 01:15 me resigne a vivir sin plata y a disfrutar de un genio inspirado
El recital terminó cerca de las 04:00 y nunca vi un Charly Garcia asi.

Aqui la historia previa de como llego Charly, como se fue gestando una noche memorable del rock nacional.
Contada por Jose Palazo:

Quería que Charly tocara gratis en ese Cosquín para que se reivindicara lo del 2004, que había terminado con él huyendo y la gente destrozando la Plaza Próspero Molina mientras yo estaba desmayado.
Empezamos a charlar sobre esto en su casa, a la que nos invitó una noche a la Caro, mi mujer, y a mí. Primero vimos dos películas de Mel Brooks y lloramos de risa.
Después le mostré las fotos del predio que le había llevado. Le gustaron.
Después me dijo lo de 2001. Esa noche del festival, la suya, terminaría siendo eso. Una odisea. Charly tenía un ticket para el vuelo de Buenos Aires a Córdoba ese día. Era a las seis de la tarde.
A las seis y veinte llamó una persona desde su casa para avisarnos que él todavía estaba ahí, que no había viajado, y que decía que le alquiláramos un avión privado. Le hicimos saber que no iba a ser necesario, porque había otro vuelo a las ocho.
Ya estábamos muy preocupados. Y no sabíamos lo que luego sucedería. Desde las cinco había gente en el predio, esperando por su concierto. Habíamos dado puerta a las cuatro.
Charly fue a Aeroparque, pero como se había olvidado algo, no se qué, decidió volver a su casa y perdió el avión de las ocho.
En la Comuna ya había 40 mil personas.
La verdad es que, imaginando algo por el estilo, habíamos pensado en un avión privado. Y a él recurrimos. No viajaba solo. Lo acompañaba la fotógrafa Nora Lezano, muy amiga suya. Por un lado Santiago Zambonini y por el otro yo, llamábamos al celular de Nora y ella nos decía qué iba pasando.
En eso, el Gobernador apareció ofreciéndonos una guardia especial. Su secretario privado puso a disposición un helicóptero de la provincia para que hiciera la combinación con el avión, pero el piloto del helicóptero dijo que no.
Recomendaba no volar a esa hora por las sierras porque además de las alturas del terreno, el trayecto tiene muchos cables y antenas.
Así que empezamos a pensar en un plan B.
El asunto era cómo llevar lo más pronto posible a Charly García desde su departamento de Palermo a la Comuna de San Roque donde ya lo esperaban 45 mil personas. Lo que yo sentía era angustia. Tenía taquicardia. Venía de tener un gravísimo incidente con mi socio, que había dejado de ser mi socio y ya me estaba pidiendo que le pagara su parte; había subido al nuevo proyecto a muchas personas que confiaban en mí y debía retribuir a esa confianza; y este hijodeputa de Charly García no venía y su concierto ya llevaba cinco horas de retraso.
No llegaba, no llegaba. Me preguntaron qué pasaría si le decíamos a la gente que no habría concierto. Imaginé: “Váyanse en paz, Charly no viene”.
No, de ninguna forma. Todos habían entrado gratis, así que eran el peor público para decirle que se gaste unos pesos para tomarse un
bondi sin haber recibido nada. Igual llamé para que le dijeran a Charly que iba a suspender.
–Se va a armar quilombo. Suspendo.
–No, no suspendas. Estoy saliendo para allá.
Nora me dijo:
–Tranquilo, está subido al remise.
–Bueno.
Al rato, llamado al piloto del avión:
– ¿Lo tenés?
–Sí, está acá.
Ufff.
–No, pará, se acaba de bajar.
– ¿Cómooo?
-Sí, no sé. Se volvió al remise, se fue.
– ¿Y Nora?
–Está acá conmigo.
– ¿¡¡Se volvió solo!!?
Charly se había ido a un kiosco 24 horas a buscar una botella de whisky.
Al rato volvió y se subió al avión.
Antes de salir, el piloto alcanzó a decirme:
–Hay viento de frente, vamos a tardar dos horas treinta.
Eran las 11 de la noche. Iban a llegar a la 1 y media con suerte. La gente miraba la película, que habíamos decidido pasar antes del show y no después, para que tuviera algo con qué entretenerse, y cada tanto coreaba: “¡Charly, Charlyyyyy…!!”
Yo estaba a punto de morir. Zambonini agarró el micrófono y dijo:
–Charly está viniendo. Rechifla.
Ahí me dijeron que la ruta que une La Calera con San Roque estaba colapsada. Los autos sólo podían avanzar a paso de hombre.
Entonces decidimos: autopista hasta Carlos Paz y de ahí, lancha cruzando el lago. De película.
Y en el último tramo, Charly en una moto o en un cuatriciclo hasta que lo subamos al escenario. Ahora suena gracioso, pero era patético. Después de la medianoche, mientras el avión estaba en viaje, la autopista empezó a quedar bastante liviana.
Entonces dijimos:
–Vamos con ésa. Así fue que un policía experto en el volante subió a Charly en una 4x4 y lo llevó a 180 por hora en contramano por la autopista Córdoba-Carlos Paz para que llegara no tan tarde. Y llegó.
Pero antes de subir al escenario, paró para decirme:
Hay un flash, un solo flash, y cancelo el concierto.
Yo pensé: “Ahí hay 45 mil personas…¿Cuántas cámaras y cuántos celulares hay? ¡Por Dios!”.
Santiago Zambonini avisó a la multitud:
–Llegó Charly. Por favor, si hay un flash, se suspende el concierto.
Chiflatina, puteadas, de todo.
Yo pensé que nos íbamos a morir todos del estrés. Como siempre, teníamos previsto todo lo necesario para decidir sobre las cosas lógicas que pueden pasar en un festival, pero no teníamos previsto qué hacer con un Charly García que llegaba seis horas tarde.
Eso no estaba en ningún plan. Al rato llamó el Gobernador para preguntar si Charly había llegado.
–Sí, está acá.
Y subió.
Charly salió al escenario con un mameluco blanco. Pisó el escenario y…¡Flash! Al instante, hizo un gesto furioso con la guitarra, se dio vuelta y empezó a bajar la escalera. Yo casi muero del susto. Charly me miró como diciendo:
Dije que si había un flash, no seguiría.
Y sonrió. Agarró el vaso de whisky, que era en realidad lo que había vuelto a buscar, subió la escalera de nuevo y ahí sí arrancó el show.
Ésos fueron cuatro segundos de muerte. Vi el túnel, lo juro. Todos lo vimos. Una luz al final, el túnel. La muerte. Pero no, el tipo había vuelto a buscar el vaso de whisky. No había sido por el flash. Esa noche Charly tocó dos horas cuarenta. Hizo cosas de Pink Floyd y le dedicó temas a la luna llena. Fue el mejor concierto suyo que vi en toda mi vida. Lástima que no pude disfrutarlo.
Unos me decían:
–No lo contratemos nunca más a este hijodeputa que nos hizo sufrir tanto.
Otros:
–Lo vamos a matar.



viernes, 26 de noviembre de 2010

A 75 años....Ayer, Hoy y Siemrpe

Por A.C.S

¿Cómo debe ser un Sandinista?

Las cualidades individuales deben estar en armonía con las cualidades del conjunto, al igual que las cualidades del conjunto deben influir en las cualidades del individuo.

Aquellos que consideren que el trabajo es un premio y no un castigo.

Quienes estén concientes de que la disciplina es un honor y no una carga.

Los que estén compenetrados de que ser militante no es un privilegio sino una responsabilidad.

Los que practican la sencillez, la modestia, la humildad revolucionaria, y se convierten por expresa voluntad en instrumento de los intereses de los trabajadores y del pueblo.

Los que no conciben la mezquindad, la envidia, el ejercicio del egoísmo, que fueron apóstoles de la unidad, de la pureza personal y del total olvidado de si mismos.

Quienes no olvidan jamás la responsabilidad, el deber y el derecho de mantenerse estrechamente vinculado a las masas, a los anhelos, a las aspiraciones del pueblo, y buscan a los trabajadores como los peces buscan el mar.

Quienes tienen el alma suficientemente grande para no ser jueces, sino críticos, para darle oportunidad a quienes deseen reivindicarse.

¿Qué es en última instancia el Frente Sandinista de Liberación Nacional?

Es la unidad de los oprimidos,
de los explotados,
de los revolucionarios,
de los obreros y campesinos,
de los antiimperialistas,
de los internacionalistas,
de los hombres y mujeres sencillos, puros y honestos,
quienes nacieron de pie y jamás se van a poner de rodillas,
de los que están dispuestos a morir por su patria, por su Pueblo y por su revolución.


martes, 2 de noviembre de 2010

No war

Por Ciudadano Pesado


Para que las redes sociales no intervinieran más, y ningún ipc sepa mis movimientos, decidí darme a la cita un lunes a la madrugada (que diría Miguel) con los ciudadanos G y V.
El recorrido y expectativas nocturnas se cumplieron con creces: bares, tragos, promotoras, música, miradas, rolingas. Seguir la enumeración seria cruel
Cuando la hora y la municipalidad nos hicieron entrar en razón de que la vuelta a casa era el destino, vino lo mejor...

La locura, la bohemia y también el cansancio nos vieron sentados en un cordón, y nos dimos cuenta por primera vez en vuestras vidas del paso del tiempo: recuerdo anacrónico ó mal grabado, ó simplemente recuerdos de recuerdos. Así nos encontramos con que pasaron 7 años desde que conocimos a las hermanas Reinante en un colectivo de parado a Córdoba; 6 años desde que la delincuencia y el infortunio quisieron que unos hippies acorazonados nos convidaran unas manzanas para poder vivir; de que estamos a la mitad de dos generaciones, porque nosotros también hemos llamado al teléfono fijo de la chica que nos gustaba para enfrentarnos con quien atienda y dar nombre y apellido; en nuestro viaje de egresados no teníamos celular, si querrías el numero fijo de tu nueva amiga deberías pedir una lapicera en la barra y tatuarte la numeración en tu antebrazo. Practicas hoy desconocidas por los menores y muertas y enterradas por nosotros mismos.

El paso del tiempo quiso que ninguno sepa el nombre de pila de nuestra primera acompañante sexual, ninguno recordó como carajo fue el primer beso, y ni de puta casualidad recordamos si aquella tan contada historia fue 2002 2003 o 2004.

Sentados con una pepsi en mano, a sabiendas que en pocas horas teníamos que cumplir nuestras obligaciones de la vida lenta, descubrimos que se es feliz charlando con un amigo, que el respeto y la amistad son rock and roll de verdad, y que pobre, es el pobre infeliz que no tiene un gomia con quien disfrutar y reirse un lunes 5 am.